Keyser Söze, el criminal en la película “Sospechosos Comunes” era un mito hasta que se demostró que era real. Hoy, en México, ese fantasma se llama corrupción y tiene un nuevo rostro: una presidenta que lo niega con un “no sabía” mientras las evidencias se acumulan.
Andrés Manuel López Obrador tuvo una frase que definió su sexenio: “El presidente sabe todo”. Para AMLO, la ignorancia no era una opción. Hoy, su sucesora ha convertido el “no sabía”, junto con “la soberanía”, en los mantras del poder.
La lista de temas que la presidenta Claudia Sheinbaum dice desconocer es larga. Los hijos de AMLO con contratos millonarios en el Tren Maya: “No sabía”. Las cuentas de Rocío Nahle en paraísos fiscales detectadas por el FBI: “No sabía”. Bartlett, con 34 mil millones de pesos por aclarar en la CFE: “No sabía”. Hasta los militares retirados vinculados al narco: “No sabía”. López Obrador sabía, aunque tuviera otros datos.
El caso de Adán Augusto López, senador y exsecretario de Gobernación, es emblemático. Su secretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, alias “El Abuelo”, fue detenido por presuntamente liderar “La Barredora”, brazo armado del CJNG. Adán Augusto dice que no tenía “indicio o sospecha”. Sheinbaum respaldó esta versión. Luego, los reportes de que el Departamento de Justicia de EE. UU. investiga a gobernadores morenistas como Rubén Rocha Moya (Sinaloa), Américo Villarreal (Tamaulipas) y Alfonso Durazo (Sonora) también fueron respondidos con el mismo estribillo.
La metáfora de la película no es solo una anécdota, sino la radiografía de una realidad. Keyser Söze no tenía un solo cómplice; Morena tiene una legión. Estos son algunos de sus nombres, todos protegidos por el manto del “no sabía”:
Rocío Nahle (Gobernadora de Veracruz): Cuatro cuentas bancarias en paraísos fiscales de Bahamas e Islas Vírgenes con depósitos que suman 5.3 millones de dólares, según documentos del FBI. El FBI le siguió la pista, pero en México gobierna.
Manuel Bartlett (Director de la CFE): A lo largo de 2024, la empresa reportó 34 mil 132 millones de pesos pendientes por recuperar o aclarar en auditorías internas. El hombre fuerte del régimen, acusado de ocultar una millonaria fortuna, fue absuelto por la Secretaría de la Función Pública. El dinero de los mexicanos se evapora y nadie paga.
Alejandro Murat (Exgobernador de Oaxaca y aliado): Señalado por el presunto desvío de recursos del INFONAVIT, hoy pasea por Palacio Nacional sin que nadie le reclame nada.
Los hijos de AMLO (José Ramón, Andy y Gonzalo): Señalados por presuntas redes de tráfico de influencias. Andy López Beltrán fue denunciado ante la FGR por delitos de huachicol fiscal y crimen organizado. Las denuncias acumulan polvo en los escritorios.
Cuauhtémoc Blanco (Diputado de Morena): El exfutbolista enfrenta denuncias por malversación durante su mandato en Morelos; el nuevo gobierno estatal presentó cuatro denuncias penales y dos administrativas. La Auditoría Superior de la Federación señala que las corruptelas son solo la “punta del iceberg”.
Félix Salgado Macedonio (Senador de Morena): Ha enfrentado diversas denuncias y señalamientos por presunto abuso sexual y violación. Se mantiene libre, protegido por la estructura de su partido.
Adán Augusto López (Senador y líder morenista): Su exsecretario de Seguridad, detenido en Paraguay, operaba una célula criminal vinculada al CJNG.
Pedro Haces (Senador y líder sindical): Acusado de extorsión y corrupción, su central sindical fue cateada en Durango y ha sido denunciado por amenazas dentro de la Cámara de Diputados.
Marina del Pilar (Gobernadora de Baja California): Señalada por nexos con una red de huachicol, lo que llevó a la revocación de su visa por parte de autoridades estadounidenses.
Saúl Huerta (Exdiputado de Morena): Sentenciado por abuso sexual después de que la Cámara de Diputados le retirara el fuero.
Carlos Lomelí Bolaños (Exsuperdelegado y Senador): Señalado por presuntos actos de corrupción y sancionado por el Departamento del Tesoro de EE. UU. debido a su empresa Lomedic.
Hilda Brown (Diputada de Morena): Se le revocó la visa por nexos con la delincuencia organizada.
¿Le seguimos?
La táctica es recurrente y, hasta ahora, efectiva. Cada vez que una investigación externa apunta a uno de los suyos, el gobierno activa su mecanismo de defensa: atacar al mensajero para no aclarar el mensaje. “Injerencismo”, “guerra sucia”, “la DEA quiere desestabilizar”. Es un escudo casi impenetrable, porque dentro del país, la Fiscalía no investiga y los jueces no ven.
Claudia Sheinbaum ha optado por la ignorancia selectiva. Su “no sabía” es la versión moderna de Keyser Söze, negando los hechos mientras mueve los hilos.
En “Sospechosos Comunes” el detective descubre que el criminal cojeaba hacia la salida mientras él lo entrevistaba. En México, la corrupción no solo no se fue, sino que ahora se viste con los colores de la Cuarta Transformación, se protege con la bandera y se ríe de la ciudadanía mientras la Presidenta repite su frase.
El fantasma no existe, dirán. Pero mientras escribo esto, alguien en el poder está contando el dinero que no puede justificar, y en Palacio Nacional, Sheinbaum sigue diciendo lo mismo: “no sabía”.